
El final del reinado de Isabel II (96) se anunció de manera simbólica cuando frente a su ataúd se rompió una varita, una ancestral tradición con la que se indica que la monarca ha terminado sus servicios para el pueblo británico.

El acto fue celebrado en la Capilla de San Jorge en una misa privada con la familia real reunida y con el rey Carlos III al frente. Fue el Lord Chambelán, encargado de supervisar gran parte de la casa real, quien rompió su Varita de Oficio antes de colocarla en el ataúd de la Reina, previo a que el féretro descendiera a la Bóveda Real.

Al final, estalló una interpretación de Dios Salve a la Reina. De acuerdo con The Daily Mail, la rotura del bastón, que tradicionalmente se usaba para disciplinar a los cortesanos ruidosos, significa el final de su servicio a la Reina.
El gesto ceremonial se realizó por última vez hace más de 70 años en el funeral de Jorge VI, pero ahora tiene el detalle de que es la primera vez que se televisa para todo el mundo. La reina fue enterrada junto a su esposo el príncipe Felipe, fallecido en abril del año pasado a los 99 años.

De su ataúd le fueron quitados la corona, el orbe y el cetro para que pudiera descender a su tumba "como un simple alma cristiana". En su funeral estuvieron mandatarios y presidentes, quienes se dieron cita en la Abadía de Westminster. Una carroza trasladó a la reina hasta su última morada en el Castillo de Windsor que congregó la mirada respetuosa de miles de personas provenientes de todas partes del mundo.







