Celebridades

Feroz disputa de Kate Middleton y otras damas reales por el uso de joyas en coronación de Carlos III

Según versiones palaciegas, las mujeres de alto rango de la realeza británica entraron en contienda por las tiaras que podrían llevar el próximo 6 de mayo en la Abadía de Westminster

A casi tres semanas de que el rey Carlos protagonice lo que bien podría ser la ceremonia más importante de este siglo para el Reino Unido, a las mujeres de mayor posición en la realeza británica el aviso les llegó de sorpresa.

El uso de las tiaras y las joyas en la iglesia de la Abadía de Westminster está aún en discusión y no hay nada zanjado al respecto. La incertidumbre está trayendo varios problemas a las damas reales, porque el motivo de la vacilación no es menor: durante la coronación del monarca estarán frente a la reina Camila, quien evidentemente no puede ser opacada por el resto de las mujeres. 

Hasta esta semana, las damas de alta posición de la realeza solo han recibido información o recomendaciones oficiales respecto de los vestidos que pueden utilizar, no así sobre el uso de complementos reales que pueden llegar a lucir además de  los atuendos.

La gran incógnita que aún no se conoce si se ha resuelto de manera institucional es si, por ejemplo, la princesa de Gales o si la duquesa de Edimburgo podrán usar tiaras. Entre las fuentes palaciegas, se ha señalado que sería una señal de irrespeto hacia la reina consorte que Kate Middleton o Sofía llegarán a la iglesia presumiendo de coronas que las pongan a la misma altura.

Los historiadores reales, sin embargo, afirman que ninguna de las damas de alto rango real debería tener dificultades en lucirlas, más aún si en 1937, para la coronación de Jorge VI, casi todas las mujeres reales, entre ellas las princesas Isabel II y Margarita, las utiizaron.

Detrás de esta decisión también está la sorda disputa de las propias mujeres sobre qué tiaras y joyería utilizar que marquen también su posición en la escala monárquica, donde evidentemente Kate Middleton está ubicada en lo más alto. Que la princesa Ana o la duquesa de Edimburgo aparezcan con alhajas de mayor valor o brillo que la esposa del príncipe William, podría ser entendido como un falta de consideración a la jerarquía o, sencillamente, una descoordinación impropia de la magnitud de la ceremonia.

Otro punto en discusión, además de las tiaras y joyas, son los vestidos que utilizarán las damas reales, donde las presiones de las prestigiosas firmas de moda para que las damas reales vistan sus diseños son tan potentes como la envergadura del evento. No obstante, según los entendidos, faltando casi tres semanas este tema ya debería estar resuelto y cada una de las damas reales debería saber el diseño y el color de las demás, a objeto justamente de no encontrarse con sorpresas el próximo 6 de mayo.

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